COMPLEJO ASISTENCIAL DE

ZAMORA

 

Zamora a, 2 de abril de 2007
 
 
 
El nuevo Clínico
El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, inaugura hoy las obras de remodelación que han convertido al Virgen de la Concha en uno de los hospitales más modernos de la región
El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera inaugura, hoy lunes, el renovado hospital Virgen de la Concha, que ha vivido durante los últimos ocho años la remodelación más profunda de su larga historia, que supera ya el medio siglo. Se puede hablar perfectamente de inauguración porque el hospital es completamente nuevo por dentro y parcialmente, también por fuera y de hecho el centro sanitario tiene ahora poco que ver con el edificio que recibió el primer impacto de la piqueta en uno de sus tabiques en el lejano año de 1999. Hoy nadie duda de la espectacular mejora que han supuesto las obras, acompañadas de un modernísimo equipamiento en el que no se han escatimado recursos. Es hora ya de sacar partido a las instalaciones, dejando atrás molestias y sinsabores.
C. G.

 
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El entonces ministro de Sanidad, Romay Beccaría, en la nueva UCI del Clínico, en 1998, el día que anunció la reforma

La mayor inversión sanitaria de la provincia de Zamora en obra civil, equipamiento y tecnología de toda su historia está a punto de recibir el punto y final oficial en forma de inauguración por todo lo alto, con presencia de las máximas autoridades de la región, que tienen por delante otros retos, como la reforma del obsoleto Hospital Provincial, un buen centro sanitario que también necesita modernizarse y la del Hospital Comarcal, paralizada por problemas de índole político.

Las del Virgen de la Concha han sido ocho años de obras ejecutadas manteniendo unas más que aceptables cifras de actividad en el mismo edificio que se estaba reformando y sin renunciar tampoco a la incorporación de los adelantos técnicos y nuevas especialidades (Unidad del Dolor, epidural para el parto, Alergia, Unidad de Tabaquismo, Resonancia Magnética..). En el "haber" de la Junta de Castilla y León se sitúa el hecho de no escatimar esfuerzos ni recursos para convertir el hospital en uno de los punteros de la región. De hecho, ha recibido numerosas visitas de equipos de otros centros del país para incorporar novedades de las que ya dispone Zamora. En el "debe", los inconvenientes, que han sido muchos, en forma de ruidos, molestias y distintos sucesos accidentales, como las roturas de tuberías y las inundaciones en algunas plantas que han salpicado de cuando en cuando el proceso. Unas molestias quizá inevitables de un proyecto que, también es cierto, la Junta "heredó" del antiguo Insalud con las transferencias sanitarias y que ha finalizado con un resultado más que satisfactorio. Y aunque hoy, lunes se inaugure la reforma, al haber concluido la modernización del grueso de las zonas asistenciales, la mayor parte del hospital está ya operativa desde hace tiempo.

El hospital Virgen de la Concha se inauguró en 1955, con el nombre de Policlínico y posteriormente Residencia Sanitaria Ramiro Ledesma Ramos. En 1978 se hizo la ampliación con un nuevo cuerpo, el materno infantil, unido al edificio inicial por el sótano y la planta baja.

En 1995, aún con la administración de Felipe González en el poder, el Insalud empieza a hacer un plan funcional con el fin de modernizar una infraestructura sanitaria que se iba quedando obsoleta. En 1996 se empieza a redactar el proyecto de obra, que no finaliza hasta 1999, cuando se contratan las mismas.

En aquel entonces las perspectivas de la reforma del Virgen de la Concha abren en Zamora un intenso debate en la ciudad y provincia sobre la conveniencia de modernizar el hospital existente o construir uno nuevo, e incluso llegan a posicionarse a favor de este último algunos órganos del PP provincial, partido gobernante en la nación. Los intentos de movilización ciudadana, no obstante, no encontraron demasiado eco entre la población, al contrario que en Burgos que sí logró paralizar el proyecto de reforma del General Yagüe, aunque las obras del nuevo acaban de empezar hace tan sólo un par de meses.

El entonces director provincial del Insalud, Luis García es tajante al afirmar que realmente no hubo alternativa: «Llegaron unos fondos europeos Feder para mejora de las infraestructuras sanitarias y se repartieron entre los hospitales para desarrollar sus planes funcionales. A nosotros nos correspondían cerca de seis mil millones de las antiguas pesetas y la opción era o tomar ese dinero o dejar el hospital como estaba. Teníamos un hospital de 1955, con la reforma del 78 y se estaba quedando viejo. No sólo el edificio, sino que tampoco estaba capacitado para asumir nuevas tecnologías. Ese fue un motivo fundamental, la necesidad de infraestructuras para las nuevas tecnologías». A juicio de García en caso de no haber hecho la reforma «el hospital no hubiera podido resistir los retos del futuro. Hoy sería inviable». Frente a ésta sigue habiendo también otra corriente de opinión, representada por ejemplo por el presidente del Sindicato Médico, Tomás Toranzo, que piensa todo lo contrario. A su juicio se debería haber hecho un hospital nuevo y se podría haber logrado, utilizando una fórmula similar a la de Burgos, donde la financiación viene dada en parte por la privatización de servicios no asistenciales.

El ministro de Sanidad, José Manuel Romay Beccaría, se encargó de zanjar el debate cuando visita Zamora en octubre de 1998 para inaugurar la nueva UCI y anuncia que se hará el proyecto de remodelación, con una duración prevista de cuatro años.

La obra, adjudicada a una gran constructora, Dragados, comenzó en 1999: en noviembre las piquetas derribaban el primer tabique interior, aunque desde meses atrás habían comenzado los trabajos en el exterior del edificio. Dos años después, sin embargo, «se solicitó un modificado del proyecto inicial», explica Luis García, para introducir mejoras a un documento ideado en 1995. Este modificado ha sido una de las causas del retraso de la obra, junto con el proceso de transferencias, que se lleva a cabo en 2002 y «la prioridad absoluta que se ha dado a la actividad asistencial a los enfermos frente al avance de la obra». En épocas de invierno, por ejemplo, cuando se hacía acuciante la necesidad de camas, no era posible abordar unidades de obra que de otro modo hubieran avanzado más rápidamente. A partir de ahí se van poco a poco abriendo las zonas remodeladas: en mayo de 2001, la nueva rampa, entrada y vestíbulo principal, cafetería y zona de consultas externas, a cargo todavía del director general de Insalud, José María Bonet.

En febrero de 2004 se estrenan las primeras unidades de hospitalización reformadas, en el ala sur del edificio materno infantil, ya con el actual consejero de Sanidad, César Antón, y la zona de gabinetes de exploración. A partir de ese momento la reforma alcanza ya «velocidad de crucero», un ritmo que permite abrir, en enero de 2005, las primeras plantas del edificio más antiguo, el principal y parte del nuevo semibloque técnico, que alberga los nuevos quirófanos y paritorios. Desde entonces hasta hoy ha entrado en funcionamiento prácticamente todo el hospital (incluida nueva UCI, Urgencias, Hemodiálisis, Resonancia Magnética o la segunda parte del Bloque Quirúrgico), hasta el ala norte del edificio materno infantil, que es lo último quedaba dentro de la zona asistencial. Faltan por rematar trabajos en la parte baja del inmueble, pero que afectan ya en mucha menor medida a la actividad normal del recinto sanitario y tienen más que ver con los almacenes que con el trabajo asistencial.

El resultado de tanta inversión, esfuerzo por parte de todos, desde la dirección del centro hasta los trabajadores y aguante por parte de los pacientes, satisface plenamente a la mayoría de los profesionales consultados: jefes de servicio y de sección de distintos departamentos y sindicalistas significados por su voz crítica frente al proceso de reforma. Todo el mundo concluye que la reforma ha dejado un hospital moderno e infinitamente mejor del Virgen de la Concha del año 99: mejor dotado en equipamiento y tecnológicamente, con una mayor funcionalidad y más comodidades para profesionales y pacientes. Hay unanimidad también al considerar que las obras han durado demasiado tiempo.

A partir de ahí las opiniones presentan un mayor abanico, desde los que califican el resultado como rayano en la perfección hasta los que vislumbran que la reforma no solventa los problemas futuros de la sanidad provincial y siguen pensando que hubiera sido mejor construir un hospital nuevo. Entre medias, la mayoría, quienes aprecian y valoran el esfuerzo inversor, aunque ven algún aspecto mejorable.

Entre los primeros, el jefe de sección de Cardiología, José Antonio Ortiz de Murúa: «La modernización es una mejora importante para Zamora. Las reformas han sido acertadas y se va a mejorar mucho la asistencia y, al fin y al cabo, beneficiar a la población. A nivel organizativo todo funciona mejor, y el resultado es satisfactorio». El jefe de Traumatología, Alfonso Fernández Prieto asegura que «los quirófanos han quedado francamente bien, de cine. Ahora falta acoplarse un poco a las novedades, pero arquitectónicamente ha quedado todo perfecto». El neumólogo Eloy Gutiérrez Maire Richard hubiera preferido «como todo el mundo» un hospital nuevo, lo que no le impide reconocer que «lo que se ha hecho, se ha hecho bien» y la mejora es palpable en habitaciones, plantas, mobiliario, aparataje y pruebas de técnicas especiales. El jefe de Urgencias, Sebastián Martínez ratifica que «estamos mejor que antes» y «hemos recibido todo lo que hemos pedido en aparataje». Sin embargo, reclama algún cambio en el servicio, ya que la zona de boxes se ha diseñado «un poco pequeña» y se hubiera requerido una zona de observación específica. En todo caso, cuestiones solucionables en un servicio que se mueve ahora con más holgura y personal. El jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos, Antonio Alvarez considera que, sobre todo la zona de los pacientes «es perfecta, mejor no podía quedar». El servicio ha recibido ya equipamiento y está pendiente de otro, ya en fase de contratación: «Con nosotros se han portado muy bien». La zona de estar para familiares ha mejorado también sustancialmente respecto al lúgubre pasillo de la ubicación anterior, aunque haya sido a costa de mantener despachos interiores para los médicos, donde «no vemos la luz del sol». Opiniones favorables manifiestan la jefa de Digestivo, Maribel Martín, una de las últimas en estrenar planta, el de Otorrinolaringología, José Luis Blanco, o la de Pediatría, Trinidad Casanueva: «Esto ha sido como cuando reformas la casa; es doloroso, pero luego estas encantada». Ahora están juntas las zonas de paritorio, neonatos, pediatría y maternidad, lo que facilita sumamente la organización a profesionales y pacientes.

Los sindicalistas representan las voces más críticas con la reforma. La presidenta de la Junta de Personal y secretaria del Sindicato de Enfermería, Mercedes Gago sitúa las ventajas en la mejora de funcionalidad, controles de enfermería, espacios para este personal, mejores habitaciones y eliminación de las antiguas salas de tres camas. Los inconvenientes, muchos, desde el resultado estético de la obra («el Virgen de la Concha ha perdido el encanto que tenía») hasta ciertas chapuzas, como los quirófanos, que se han tenido que cerrar para reformarlos porque había deficiencias. El excesivo plazo de las obras y el traslado de la cocina son otros puntos de crítica. La ugetista Transito Durán, uno de los "azotes" de la dirección del centro durante las obras, reconoce que el centro, tras las obras «queda muy bonito, muy aparente», aunque critica una planificación poco comprensible y constata un claro déficit de espacio. «Empiezas a ver las cosas y hay algunas que están bien, pero otras muy mal, a pesar de ser nuevas». Finalmente, Tomás Toranzo, del Sindicato Médico, afirma que «cualquier mejora siempre está bien», pero ésta ha durado un tiempo excesivo y no ha logrado diseñar los espacios y estructuras que requiere el hospital «para afrontar el futuro con garantías».



La opinión de los profesionales: La mayoría destaca las mejoras para profesionales y pacientes



José A. Ortiz de Murúa; Jefe de cardiología: «Las reformas han sido acertadas y va a mejorar mucho la asistencia a la población»

Alfonso Fernández Prieto; Jefe de traumatología: «Ha quedado francamente bien; tenemos unos quirófanos de cine, está perfecto»

Mercedes Gago; Pta. Junta de personal: «Es un hospital más moderno, aunque el edificio ha perdido su encanto exterior»

Eloy Gutiérrez ; jefe de neumología: «Se podría haber hecho un hospital nuevo, pero la modernización se ha hecho bien»

Tránsito Durán; Sindicalista de UGT: «Queda muy bonito, aunque hay cosas que se han hecho bien y otras francamente mal»

Sebastián Martínez; jefe de urgencias: «Estamos mejor que antes, pero nos encontramos muy justos en el área asistencial»

Antonio Alvarez Terrero; jefe de la UCI: «Tenemos un espacio ideal para los pacientes, mejor no se ha podido hacer»

Trinidad Casanueva; Jefa de pediatría: «Aunque la reforma ha sido un poco dolorosa, creo que el resultado ha merecido la pena»

Tomás Toranzo; Sindicalista de la CESM: «Ha quedado un edificio muy rígido, aunque evidentemente, mejor que antes»

 

Fuente: La Opinión de Zamora del 2de abril de 2007