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| El entonces ministro de
Sanidad, Romay Beccaría, en la nueva UCI del Clínico, en 1998, el
día que anunció la reforma |
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La mayor inversión sanitaria de la provincia de Zamora en obra civil,
equipamiento y tecnología de toda su historia está a punto de recibir el
punto y final oficial en forma de inauguración por todo lo alto, con
presencia de las máximas autoridades de la región, que tienen por delante
otros retos, como la reforma del obsoleto Hospital Provincial, un buen
centro sanitario que también necesita modernizarse y la del Hospital
Comarcal, paralizada por problemas de índole político.
Las del Virgen de la Concha han sido ocho años de obras ejecutadas
manteniendo unas más que aceptables cifras de actividad en el mismo edificio
que se estaba reformando y sin renunciar tampoco a la incorporación de los
adelantos técnicos y nuevas especialidades (Unidad del Dolor, epidural para
el parto, Alergia, Unidad de Tabaquismo, Resonancia Magnética..). En el
"haber" de la Junta de Castilla y León se sitúa el hecho de no escatimar
esfuerzos ni recursos para convertir el hospital en uno de los punteros de
la región. De hecho, ha recibido numerosas visitas de equipos de otros
centros del país para incorporar novedades de las que ya dispone Zamora. En
el "debe", los inconvenientes, que han sido muchos, en forma de ruidos,
molestias y distintos sucesos accidentales, como las roturas de tuberías y
las inundaciones en algunas plantas que han salpicado de cuando en cuando el
proceso. Unas molestias quizá inevitables de un proyecto que, también es
cierto, la Junta "heredó" del antiguo Insalud con las transferencias
sanitarias y que ha finalizado con un resultado más que satisfactorio. Y
aunque hoy, lunes se inaugure la reforma, al haber concluido la
modernización del grueso de las zonas asistenciales, la mayor parte del
hospital está ya operativa desde hace tiempo.
El hospital Virgen de la Concha se inauguró en 1955, con el nombre de
Policlínico y posteriormente Residencia Sanitaria Ramiro Ledesma Ramos. En
1978 se hizo la ampliación con un nuevo cuerpo, el materno infantil, unido
al edificio inicial por el sótano y la planta baja.
En 1995, aún con la administración de Felipe González en el poder, el
Insalud empieza a hacer un plan funcional con el fin de modernizar una
infraestructura sanitaria que se iba quedando obsoleta. En 1996 se empieza a
redactar el proyecto de obra, que no finaliza hasta 1999, cuando se
contratan las mismas.
En aquel entonces las perspectivas de la reforma del Virgen de la Concha
abren en Zamora un intenso debate en la ciudad y provincia sobre la
conveniencia de modernizar el hospital existente o construir uno nuevo, e
incluso llegan a posicionarse a favor de este último algunos órganos del PP
provincial, partido gobernante en la nación. Los intentos de movilización
ciudadana, no obstante, no encontraron demasiado eco entre la población, al
contrario que en Burgos que sí logró paralizar el proyecto de reforma del
General Yagüe, aunque las obras del nuevo acaban de empezar hace tan sólo un
par de meses.
El entonces director provincial del Insalud, Luis García es tajante al
afirmar que realmente no hubo alternativa: «Llegaron unos fondos europeos
Feder para mejora de las infraestructuras sanitarias y se repartieron entre
los hospitales para desarrollar sus planes funcionales. A nosotros nos
correspondían cerca de seis mil millones de las antiguas pesetas y la opción
era o tomar ese dinero o dejar el hospital como estaba. Teníamos un hospital
de 1955, con la reforma del 78 y se estaba quedando viejo. No sólo el
edificio, sino que tampoco estaba capacitado para asumir nuevas tecnologías.
Ese fue un motivo fundamental, la necesidad de infraestructuras para las
nuevas tecnologías». A juicio de García en caso de no haber hecho la reforma
«el hospital no hubiera podido resistir los retos del futuro. Hoy sería
inviable». Frente a ésta sigue habiendo también otra corriente de opinión,
representada por ejemplo por el presidente del Sindicato Médico, Tomás
Toranzo, que piensa todo lo contrario. A su juicio se debería haber hecho un
hospital nuevo y se podría haber logrado, utilizando una fórmula similar a
la de Burgos, donde la financiación viene dada en parte por la privatización
de servicios no asistenciales.
El ministro de Sanidad, José Manuel Romay Beccaría, se encargó de zanjar el
debate cuando visita Zamora en octubre de 1998 para inaugurar la nueva UCI y
anuncia que se hará el proyecto de remodelación, con una duración prevista
de cuatro años.
La obra, adjudicada a una gran constructora, Dragados, comenzó en 1999: en
noviembre las piquetas derribaban el primer tabique interior, aunque desde
meses atrás habían comenzado los trabajos en el exterior del edificio. Dos
años después, sin embargo, «se solicitó un modificado del proyecto inicial»,
explica Luis García, para introducir mejoras a un documento ideado en 1995.
Este modificado ha sido una de las causas del retraso de la obra, junto con
el proceso de transferencias, que se lleva a cabo en 2002 y «la prioridad
absoluta que se ha dado a la actividad asistencial a los enfermos frente al
avance de la obra». En épocas de invierno, por ejemplo, cuando se hacía
acuciante la necesidad de camas, no era posible abordar unidades de obra que
de otro modo hubieran avanzado más rápidamente. A partir de ahí se van poco
a poco abriendo las zonas remodeladas: en mayo de 2001, la nueva rampa,
entrada y vestíbulo principal, cafetería y zona de consultas externas, a
cargo todavía del director general de Insalud, José María Bonet.
En febrero de 2004 se estrenan las primeras unidades de hospitalización
reformadas, en el ala sur del edificio materno infantil, ya con el actual
consejero de Sanidad, César Antón, y la zona de gabinetes de exploración. A
partir de ese momento la reforma alcanza ya «velocidad de crucero», un ritmo
que permite abrir, en enero de 2005, las primeras plantas del edificio más
antiguo, el principal y parte del nuevo semibloque técnico, que alberga los
nuevos quirófanos y paritorios. Desde entonces hasta hoy ha entrado en
funcionamiento prácticamente todo el hospital (incluida nueva UCI,
Urgencias, Hemodiálisis, Resonancia Magnética o la segunda parte del Bloque
Quirúrgico), hasta el ala norte del edificio materno infantil, que es lo
último quedaba dentro de la zona asistencial. Faltan por rematar trabajos en
la parte baja del inmueble, pero que afectan ya en mucha menor medida a la
actividad normal del recinto sanitario y tienen más que ver con los
almacenes que con el trabajo asistencial.
El resultado de tanta inversión, esfuerzo por parte de todos, desde la
dirección del centro hasta los trabajadores y aguante por parte de los
pacientes, satisface plenamente a la mayoría de los profesionales
consultados: jefes de servicio y de sección de distintos departamentos y
sindicalistas significados por su voz crítica frente al proceso de reforma.
Todo el mundo concluye que la reforma ha dejado un hospital moderno e
infinitamente mejor del Virgen de la Concha del año 99: mejor dotado en
equipamiento y tecnológicamente, con una mayor funcionalidad y más
comodidades para profesionales y pacientes. Hay unanimidad también al
considerar que las obras han durado demasiado tiempo.
A partir de ahí las opiniones presentan un mayor abanico, desde los que
califican el resultado como rayano en la perfección hasta los que vislumbran
que la reforma no solventa los problemas futuros de la sanidad provincial y
siguen pensando que hubiera sido mejor construir un hospital nuevo. Entre
medias, la mayoría, quienes aprecian y valoran el esfuerzo inversor, aunque
ven algún aspecto mejorable.
Entre los primeros, el jefe de sección de Cardiología, José Antonio Ortiz de
Murúa: «La modernización es una mejora importante para Zamora. Las reformas
han sido acertadas y se va a mejorar mucho la asistencia y, al fin y al
cabo, beneficiar a la población. A nivel organizativo todo funciona mejor, y
el resultado es satisfactorio». El jefe de Traumatología, Alfonso Fernández
Prieto asegura que «los quirófanos han quedado francamente bien, de cine.
Ahora falta acoplarse un poco a las novedades, pero arquitectónicamente ha
quedado todo perfecto». El neumólogo Eloy Gutiérrez Maire Richard hubiera
preferido «como todo el mundo» un hospital nuevo, lo que no le impide
reconocer que «lo que se ha hecho, se ha hecho bien» y la mejora es palpable
en habitaciones, plantas, mobiliario, aparataje y pruebas de técnicas
especiales. El jefe de Urgencias, Sebastián Martínez ratifica que «estamos
mejor que antes» y «hemos recibido todo lo que hemos pedido en aparataje».
Sin embargo, reclama algún cambio en el servicio, ya que la zona de boxes se
ha diseñado «un poco pequeña» y se hubiera requerido una zona de observación
específica. En todo caso, cuestiones solucionables en un servicio que se
mueve ahora con más holgura y personal. El jefe de la Unidad de Cuidados
Intensivos, Antonio Alvarez considera que, sobre todo la zona de los
pacientes «es perfecta, mejor no podía quedar». El servicio ha recibido ya
equipamiento y está pendiente de otro, ya en fase de contratación: «Con
nosotros se han portado muy bien». La zona de estar para familiares ha
mejorado también sustancialmente respecto al lúgubre pasillo de la ubicación
anterior, aunque haya sido a costa de mantener despachos interiores para los
médicos, donde «no vemos la luz del sol». Opiniones favorables manifiestan
la jefa de Digestivo, Maribel Martín, una de las últimas en estrenar planta,
el de Otorrinolaringología, José Luis Blanco, o la de Pediatría, Trinidad
Casanueva: «Esto ha sido como cuando reformas la casa; es doloroso, pero
luego estas encantada». Ahora están juntas las zonas de paritorio, neonatos,
pediatría y maternidad, lo que facilita sumamente la organización a
profesionales y pacientes.
Los sindicalistas representan las voces más críticas con la reforma. La
presidenta de la Junta de Personal y secretaria del Sindicato de Enfermería,
Mercedes Gago sitúa las ventajas en la mejora de funcionalidad, controles de
enfermería, espacios para este personal, mejores habitaciones y eliminación
de las antiguas salas de tres camas. Los inconvenientes, muchos, desde el
resultado estético de la obra («el Virgen de la Concha ha perdido el encanto
que tenía») hasta ciertas chapuzas, como los quirófanos, que se han tenido
que cerrar para reformarlos porque había deficiencias. El excesivo plazo de
las obras y el traslado de la cocina son otros puntos de crítica. La
ugetista Transito Durán, uno de los "azotes" de la dirección del centro
durante las obras, reconoce que el centro, tras las obras «queda muy bonito,
muy aparente», aunque critica una planificación poco comprensible y constata
un claro déficit de espacio. «Empiezas a ver las cosas y hay algunas que
están bien, pero otras muy mal, a pesar de ser nuevas». Finalmente, Tomás
Toranzo, del Sindicato Médico, afirma que «cualquier mejora siempre está
bien», pero ésta ha durado un tiempo excesivo y no ha logrado diseñar los
espacios y estructuras que requiere el hospital «para afrontar el futuro con
garantías».
La opinión de los profesionales: La mayoría destaca las mejoras para
profesionales y pacientes
José A. Ortiz de Murúa; Jefe de cardiología: «Las reformas han sido
acertadas y va a mejorar mucho la asistencia a la población»
Alfonso Fernández Prieto; Jefe de traumatología: «Ha quedado francamente
bien; tenemos unos quirófanos de cine, está perfecto»
Mercedes Gago; Pta. Junta de personal: «Es un hospital más moderno, aunque
el edificio ha perdido su encanto exterior»
Eloy Gutiérrez ; jefe de neumología: «Se podría haber hecho un hospital
nuevo, pero la modernización se ha hecho bien»
Tránsito Durán; Sindicalista de UGT: «Queda muy bonito, aunque hay cosas que
se han hecho bien y otras francamente mal»
Sebastián Martínez; jefe de urgencias: «Estamos mejor que antes, pero nos
encontramos muy justos en el área asistencial»
Antonio Alvarez Terrero; jefe de la UCI: «Tenemos un espacio ideal para los
pacientes, mejor no se ha podido hacer»
Trinidad Casanueva; Jefa de pediatría: «Aunque la reforma ha sido un poco
dolorosa, creo que el resultado ha merecido la pena»
Tomás Toranzo; Sindicalista de la CESM: «Ha quedado un edificio muy rígido,
aunque evidentemente, mejor que antes»
Fuente: La Opinión de Zamora del 2de abril de 2007 |